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20 julio, 2018

La vuelta del Martín Fierro.

 

(De José Hernández)

Atención pido al silencio
Y silencio a la atención,
Que voy en esta ocasión,
Si me ayuda la memoria,
A mostrarles que a mi historia.


Le faltaba lo mejor.

Viene uno como dormido
Cuando vuelve del desierto;
Veré si a esplicarme acierto
Entre gente tan bizzarra.

Y si al sentir la guitarra
De mi sueño me despierto.

Siento que mi pecho tiembla,
Que se turba mi razón,
Y de la viguela al son
Imploro a la alma de un sabio
Que venga a mover mi labio
Y alentar mi corazón.

Si no llego a treinta y una
De fijo en treinta me planto,
Y esta confianza adelanto
Porque recibí en mi mismo,
Con el agua del bautismo,
La facultá para el canto.

Tanto el pobre como el rico
La razón me la han de dar;
Y si llegan a escuchar
Lo que esplicaré a mi modo,
Digo que no han de rair todos:
Algunos han de llorar.

Mucho tiene que contar
El que tuvo que sufrir,
Y empezaré por pedir
No duden de cuanto digo;
Pues debe creerse al testigo
Si no pagan por mentir.

Y el que me quiera enmendar
Mucho tiene que saber;
Tiene mucho que aprender
El que me sepa escuchar;
Tiene mucho que rumiar
El que me quiera entender.

Más que yo y cuantos me oigan,
Más que las cosas que tratan,
Más que los que ellos relatan,
Mis cantos han de durar;
Mucho ha habido que mascar
Para echar esta bravata.

Brotan quejas de mi pecho,
Brota un lamento sentido;
Y es tanto lo que he sufrido
Y males de tal tamaño
Que reto a todos los años
A que traigan el olvido.

Ya verán si me despierto
Cómo se compone el baile;
Y no se sorprenda naides
Si mayor fuego me anima;
Porque quiero alzar la prima
Como pa tocar al aire.

Y con la cuerda tirante
Dende que ese tono elija,
Yo no he de aflojar manija
Mientras que la voz no pierda,
Si no se corta la cuerda
O no cede la clavija.

Aunque rompí el estrumento
Por no volverme a tentar,
Tengo tanto que contar
Y cosas de tal calibre,

Es triste dejar sus pagos
Y largarse a tierra ajena
Llevándose la alma llena
De tormentos y dolores;
Mas nos llevan los rigores
Como el pampero a la arena;
Irse a cruzar el desierto

Lo mesmo que un forajido,
Dejando aquí en el olvido,
Como dejamos nosotros,
Su mujer en brazos de otro
Y sus hijitos perdidos

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Acerca de Purificación González Ruiz

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